Dernier concert de 2013 à Toulouse


TAQUETEPA

JEUDI 12 DÉCEMBRE, 20H30

Entrée gratuite

MAC de CHAPOU
1, rue Saunière
31000 Toulouse
Cité Universitaire Chapou

Espace Perecito



(Publicado en el libro de Cephisa Kartonera "Le village" editado en apoyo a los sin papeles de la Place Jaude, en Clermont-Ferrand)

En Argentina hay un músico cantautor cómico, Hugo Varela, que compuso un tango muy divertido que se llama "No hay papel". En la letra del tango cuenta la historia de un caballero que entra en un negocio de corbatas con la única intención de conquistar a la vendedora. No sabemos si logra su conquista, pero si nos relata el señor Varela, que el susodicho sale del negocio siendo poseedor de una bonita corbata de seda color rojo punzó. Al continuar su paseo por el barrio, de repente y sin previo aviso, le agarra unas ganas inconmensurables de ir al baño. Se estaba cagando encima. Entra al bar de la esquina y, apresurado y sin pedir permiso, pasa directamente al toilette. Movimientos bruscos y apresurados. Apretar de dientes. Gotas de transpiración que recorren la sien. Contracción de músculos. Explosión incontenible. Y luego, como después de una tormenta de verano, la tranquilidad, el suspiro profundo y la sonrisa satisfecha del hombre que ha realizado lo que tenía que realizar. Pero hete aquí que en ese habitáculo pequeño, íntimo y frío y en esa situación un tanto incómoda, descubre la triste realidad: no hay papel.
Hay que salir de ese atolladero de alguna manera. ¿Cómo solucionar semejante dilema? ¿Usted se puede imaginar en esa situación?
La única salida es vestirse y en ese estado volver a la casa para poder limpiarse. Prácticamente es como haberse cagado encima. Tenés que caminar como Lucky Luke, sentís que el calzoncillo se te pega al ojete y tenés esa sensación de haberte caído de culo en el barro. Imposible imaginar de sentarse. Sería una catástrofe. Encima te empieza a picar el culo y no querés rascarte para no empeorar las cosas y además tenés la sensación de que algo empieza a chorrear por tu pierna izquierda. Estás tan paranoico que sentís que de tu ser emana un olor a mierda irrespirable, peor del que va a salir del incinerador de Clermont-Ferrand y que todas las personas que están a tu alrededor te miran con cara de asco mientras rajan raudamente lejos de vos.
Bueno, así es como se siente un extranjero sin papeles.
Estamos en septiembre y ya podríamos declarar la muerte del verano auvergnat. En la calle hace frío, está nublado y llueve. Y en la Place de Jaude, viviendo en carpas, con dos bañitos químicos, sin ducha, sin ninguna comodidad, hay 370 extranjeros sin papeles esperando una respuesta afirmativa a su pedido de asilo. Y entre toda esa gente hay unos 180 pibes.
Yo sé lo que se siente estar sin papeles. Por suerte para mí tuvo un final feliz y sólo duró dos días. Pero conocí lo que significa esa pequeña molestia en el estómago.
Había venido para quedarme junto a mi chica francesa durante seis meses. Por el hecho de ser argentino, tenía derecho a estar en Francia como turista durante tres meses sin que nadie me preguntara nada. El problema era solucionar los tres meses restantes. El miedo que me generaba quedarme sin papeles era que a algún representante del orden se le ocurriera pedirme documentos, lo que haría que me mandaran de vacaciones a un centro de detención hasta el momento en que me subieran a un avión y me devolvieran a casa y que me prohibieran por diez años volver a pisar suelo francés. Para nosotros que deseamos abrirnos las puertas del mundo, esto último no nos hacía mucha gracia. Además no me gustan los tours turísticos organizados.
Por un conocido, extranjero también, supimos que él había resuelto un problemita parecido pidiendo una extensión de su visa de turista.
Inmediatamente me agencié a la prefectura y pregunté en todas las oficinas, incluso la de permisos de conducir y la caja, por la existencia de dicha extensión y siempre obtuve la misma respuesta: la extensión de visa de turista, no existe.
Finalmente supe que tenía que hablar con la señora S, y que ella era la encargada de decidir si te daba la extensión o no, La decisión dependía básicamente de qué pie había utilizado para salir de la cama esa mañana.
Hablamos con ella y jurándole y perjurándole que después de esos seis meses de estadía en Francia me iba y, prácticamente, no volvía nunca más, logramos obtener una posible esperanza de lograr nuestro objetivo. Pero tenía que presentar algunos papeles. La cita quedó pendiente unos días antes a que se me acabara la visa de turista, es decir, los primeros tres meses, llamada telefónica mediante.
El fin de mi visa cayó justo en las vacaciones de esta señora, con lo cuál, por más que gastara mis dedos tecleando su número telefónico, no podía contactarla, por lo tanto no podía tener la cita, por lo tanto no tenía extensión de visa, por lo tanto pronto iba a estar en estado irregular, como dicen técnicamente. Luego de mucho llorar como una Magdalena, alguien de la oficina cedió y me dio una cita con la señora S el primer día de su regreso al trabajo.
Daba un poco de miedo, primero, porque era dos días después de estar en situación irregular firmemente declarada, y segundo, porque el primer día de alguien después de las vacaciones no es bueno para esperar un destello de caridad.
Así que llegué a la cita con el rabo entre las patas, como perro que había meado en las rosas de la abuela. Yo esperaba encontrarme con dos gendarmes grandotes con la cabeza rapada ansiosos por llevarme de paseo a lugares recónditos. Pero no. Estaba ella, con su cara de chupar caramelo sabor a mierda, que apurada y un poco sacándome de encima me reclama todas las cosas que me había pedido y haciendo un gesto por la molestia que le causaba no tener más tiempo para joderme la vida, sacó de un cajón de su escritorio, un sello gigante, del tamaño de mi pasaporte, donde decía: Prolongation visa touristique. Selló, firmó, aclaró y me despidió sin dejar de prevenirme que sólo tenía tres meses más de visa.
Al final, eso fue todo.
Siempre es posible encontrar una solución y nunca es una empresa imposible.
El personaje de Hugo Varela finalmente sale de su percance limpiándose el culo con su corbata de seda color rojo punzó. A mí me solucionaron un problema abriendo un cajón mágico de donde salen sellos que no existen.
Espero que las autoridades encuentren el cajón mágico para no dejar sin papel(es) a esa gente. Sobretodo porque hay un montón de chicos en situación de calle y no existe ley, ni derecho celestial, ni crisis económica, ni nada que justifique maltratarlos de absolutamente ninguna manera.
Y si no son capaces de encontrar la solución…

que se limpien el culo con sus corbatas de seda!!!
(Publié dans le livre de Cephisa Kartonera "Le village" en soutien aux sans-abris de la place de Jaude à Clermont-Ferrand)

En Argentine, un auteur-compositeur-interprète comique, Hugo Varela, a composé un tango très drôle intitulé "No hay papel" (Il n’y a pas de papier). Les paroles de ce tango racontent l’histoire d’un homme qui entre dans une boutique de cravates avec l’unique intention de conquérir la vendeuse. Nous ne savons pas s’il réussit sa conquête, mais monsieur Varela relate que le susdit sort du magasin en possession d’une jolie cravate en soie rouge vermeil. Poursuivant sa promenade dans le quartier, soudainement et sans avertissement préalable, il est pris d’une envie incommensurable d’aller aux toilettes. Il était en train de faire dans son froc. Il entre au bar du coin et, pressé et sans demander la permission, il passe directement aux toilettes. Mouvements brusques et précipités. Serrage de dents. Gouttes de sueur glissant sur les tempes. Contraction de muscles. Explosion irrépressible. Puis, comme après un orage d’été, la tranquillité, le soupir profond et le sourire satisfait de l’homme qui a réalisé ce qu’il devait réaliser. Mais voilà que dans ce petit habitacle intime et froid, et dans cette situation quelque peu inconfortable, il découvre la triste réalité : il n’y a pas de papier.
Il faut se tirer d’affaire d’une manière ou d’une autre. Comment sortir de tel embarras ? Vous imaginez-vous dans pareille situation ?
La seule échappatoire est de s’habiller et de rentrer dans cet état à la maison pour pouvoir s’essuyer. C’est pratiquement comme s’être fait dessus. Tu dois marcher comme Lucky Luke, tu sens que le caleçon te colle au trou de balle et tu as cette sensation d’être tombé le cul dans la boue. Pas question de penser à s’asseoir. Ce serait une catastrophe. En plus, tu commences à avoir des démangeaisons dans le cul et tu ne veux pas te gratter pour ne pas empirer les choses, et tu as aussi la sensation que quelque chose commence à glisser le long de ta jambe gauche. Tu es tellement parano que tu sens que de ton être émane une odeur de merde irrespirable, pire que celle qui va sortir de l’incinérateur de Clermont-Ferrand, et que toutes les personnes qui t’entourent te regardent avec dégoût tout en s’écartant prestement de toi.
Eh bien, c’est comme ça que se sent un étranger sans papiers.
Nous sommes en septembre et nous pourrions déjà déclarer la mort de l’été auvergnat. Il fait froid dans la rue, il y a des nuages et il pleut. Et sur la Place de Jaude, vivant sous des tentes, avec deux toilettes chimiques, sans douche, sans aucun confort, 370 étrangers sans papiers attendent une réponse affirmative à leur demande d’asile. Et parmi toutes ces personnes, il y a environ 180 gamins.
Je sais ce qu’on sent quand on est sans papiers. Heureusement, pour moi cela s’est bien terminé et ça n’a duré que deux jours. Mais j’ai connu cette petite gêne dans l’estomac.
J’étais venu pour être aux côtés de ma petite amie française pendant six mois. Parce que je suis argentin, j’avais le droit d’être en France en tant que touriste pendant trois mois sans que personne ne me pose de question. Le problème était de trouver une solution pour les trois mois suivants. La peur que j’avais de me retrouver sans papiers était qu’un représentant de l’ordre ait l’idée de me demander mes papiers, ce qui aurait pour effet de m’envoyer en vacances dans un centre de rétention en attendant qu’ils me fassent monter dans un avion pour me renvoyer chez moi et qu’ils m’interdisent de fouler le sol français pendant dix ans. Pour nous qui désirons nous ouvrir les portes du monde, cette dernière chose ne nous réjouissait guère. De plus, je n’aime pas les voyages touristiques organisés.
Une personne de notre connaissance, étrangère elle aussi, avait résolu un petit problème semblable en demandant une prolongation de son visa de touriste. Je me suis immédiatement présenté à la préfecture et j’ai demandé dans tous les bureaux, jusqu’à celui des permis de conduire et à la caisse, des renseignements sur l’existence de cette prolongation. J’ai à chaque fois obtenu la même réponse : la prolongation de visa de touriste n’existe pas.
J’ai finalement réussi à savoir qu’il fallait que je parle avec madame S. et que c’était elle qui était chargée de décider d’accorder ou non la prolongation, la décision dépendant simplement du pied avec lequel elle s’était levée le matin en question.
Nous avons parlé avec elle et, lui jurant nos grands dieux qu’après ces six mois de séjour en France je partirais pour ne pratiquement jamais revenir, nous avons réussi à obtenir un possible espoir d’atteindre notre objectif. Mais je devais présenter quelques papiers. Le rendez-vous était donc remis à quelques jours avant la fin de validité de mon visa de touriste, c’est-à-dire, des premiers trois mois, mais je devrais téléphoner à ce moment-là pour convenir du rendez-vous.
La fin de mon visa tomba tout juste pendant les congés de cette dame, ce pour quoi, ayant beau user la pulpe de mes doigts à taper son numéro de téléphone, je n’arrivais pas à la joindre, je ne pouvais donc pas avoir le rendez-vous, je n’avais donc pas de prolongation de visa et j’allais donc bientôt être en situation irrégulière, comme ils disent techniquement. Après avoir beaucoup pleuré comme une Madeleine, une personne du bureau a cédé et m’a donné rendez-vous avec madame S. le premier jour de son retour.
Cela faisait un peu peur, d’abord parce que c’était deux jours après le début de ma situation irrégulière fermement déclarée, en ensuite, parce que le premier jour de reprise de travail après les vacances n’est pas idéal pour espérer un soupçon de charité.
Je suis donc arrivé au rendez-vous la queue entre les jambes, comme un chien qui aurait pissé sur les roses de grand-mère. Je m’attendais à trouver deux grands gendarmes crâne rasé impatients de m’emmener en promenade dans des endroits reculés. Mais non. Elle était là, faisant la tête de celle qui suce un bonbon parfum merde ; pressée et voulant un peu se débarrasser de moi, elle me réclama tout ce qu’elle m’avait demandé et, d’un geste signifiant l’embêtement que lui causait le fait de ne pas disposer de plus de temps pour me pourrir la vie, elle sortit d’un tiroir de son bureau un tampon énorme, de la taille de mon passeport, disant : Prolongation de visa touristique. Elle tamponna et signa puis me renvoya sans oublier de me prévenir que je n’avais que trois mois de plus de visa.
Finalement, ce fut tout.
Il est toujours possible de trouver une solution et ce n’est jamais une entreprise impossible.
Le personnage d’Hugo Varela se tire finalement de son mauvais pas en se nettoyant le cul avec sa cravate en soie rouge vermeil. Moi, ils m’ont résolu mon problème en ouvrant un tiroir magique d’où sortent des tampons qui n’existent pas.
J’espère que les autorités trouveront le tiroir magique pour ne pas laisser ces gens sans papiers. Surtout parce qu’il y a beaucoup d’enfants qui se retrouvent dans la rue, et parce qu’il n’existe aucune loi, aucun droit divin, aucune crise économique ni rien d’autre qui puisse justifier qu’on les maltraite d’aucune manière que ce soit.
Et s’ils ne sont pas capables de trouver la solution…

qu’ils s’essuient le cul avec leurs cravates en soie !!!

DATES NOVEMBRE


Chez Robert M. Smith
Vendredi 22 novembre, 21h
25 rue Sambre et Meuse
75010 - Paris


Centre Mandapa
Dimanche 24 novembre, 18h
6 rue Wurtz
75013 - Paris

Salle Georges Guillot
Lundi 25 novembre, 20h
Crous Clermont-Ferrand
Résidence Philippe-Lebon
28, boulevard Côte-Blatin
63000 - Clermont-Ferrand

Médiathèque René-Char
Mercredi 27 novembre, 18h30
Parvis Raoul-Ollier
BP 2
63501 - Issoire

Médiathèque Saint-Eloy-Les-Mines
CONCERT DANS LE NOIR
Vendredi 29 novembre, 20h
Rue du Puits du Manoir
63700 - Saint-Eloy-Les-Mines

¡¡¡Están en el horno!!! - Ils sont dans le four !!!

Tomadas todas las decisiones correspondientes, finalizadas todas las cuestiones técnicas, efectuados todos los pagos adeudados, con todos los elementos sobre la mesa, finalmente tenemos el segundo disco de Taquetepa en nuestras manos. Y nunca mejor dicho: "en nuestras manos".
Sí, porque el disco no está terminado. Está en proceso de finalización. Y ese proceso es manual y hecho en casa. Nuestro segundo disco, intitulado "Pataquès", fue grabado, mezclado y masterizado íntegramente en lo de Lezard. Igual que el disco anterior. La replicación fue hecha por Vocation Records.
El cartón para el digipack lo recuperamos en Auchan. Pero ojo que no es cualquier cartón. Anteriormente a pasar a formar parte de la gran familia de la industria fonográfica, funcionaba como tapa de una caja conteniendo salmón ahumado empaquetado al vacío.
La gráfica de la tapa está hecha a mano: fibras negras y rojas.
La gráfica del interior fue hecha a mano y luego escaneada para que la pueda imprimir nuestro querido tío Philippe con las máquinas, cedidas gentilmente, de su laburo.
El ensamblado lo realiza Marie, recordando su vieja profesión de maestra jardinera y de por qué renunció a esa bella actividad.
El trabajo es artesanal y por lo tanto lento. Pero estamos contentos.
Ustedes se preguntarán: ¿cómo puedo hacerme propietario de un ejemplar de maravillosa obra?
Bueno, es facilísimo. O se vienen a un concierto y lo compran directamente de manos de nuestra jefa de ventas, con la posibilidad de llevárselo autografiado por los culpables y con la tinta aún fresca que se corre, o pasan por la sección Contacts de nuestro blog y se encargan uno. Ésta segunda opción es más cara porque incluye los gastos de envío, pero como regalo consuelo les enviamos un señalador hecho con los restos de cartón.
En breve un detalle pormenorizado del repertorio incluido en el disco. Los por qué, los cómo, los cuándo y los para qué.
Para culminar, unas fotos para que se les vaya haciendo agua la boca:

Toutes les décisions nécessaires ayant été prises, les détails techniques réglés, les paiements dus soldés, tous les éléments étant sur la table, nous avons finalement le second disque de Taquetepa entre nos mains. Et ça n’a jamais été aussi bien dit : « entre nos mains ».
Oui, parce que le disque n’est pas terminé. Il est en processus de finalisation. Et ce processus est manuel, fait maison. Notre second disque, intitulé « Pataquès », a été enregistré, mixé et masterisé dans son intégralité chez Lézard. De même que le disque précédent. La réplication a été faite par Vocation Records.
Le carton pour le digipack, nous l’avons récupéré à Auchan. Mais attention, il ne s’agit pas de n’importe quel carton. Avant de faire partie de la grande famille de l’industrie phonographique, il faisait office de couvercle d’une caisse contenant du saumon fumé sous vide.
Le graphisme de la pochette est fait à la main : feutres noir et rouge.
Le graphisme de l’intérieur fut dessiné à la main puis scanné pour que notre cher tonton Philippe puisse l’imprimer avec les machines, gentiment cédées, de son travail.
L’assemblage est réalisé par Marie, se souvenant de son ancienne profession de maîtresse de maternelle et de pourquoi elle a renoncé à si belle activité.
Le travail est artisanal et, par conséquent, lent. Mais nous en sommes contents.
Vous vous demanderez : comment puis-je acquérir un exemplaire d’une oeuvre si merveilleuse ?
Eh bien, c’est extrêmement facile. Soit vous venez à un concert et l’achetez directement à notre Chef des ventes, avec la possibilité de l’emporter autographié par les coupables, avec l’encre encore toute fraîche qui coule, soit vous passez par la section Contacts de notre blog et vous en commandez un. Cette deuxième option est plus chère, car elle inclut les frais d’envoi, mais en cadeau de consolation, nous vous enverrons un marque-page fabriqué avec les restes de carton. Bientôt, un rapport détaillé du répertoire inclus dans le disque. Les pourquoi, les comment, les quand et les pour quoi.
Pour terminer, des photos pour vous mettre l’eau à la bouche :
y para que se les vaya haciendo dulce en los oídos, pasen por Musiques et vidéos.
et pour vous adoucir les oreilles, passez par la section Musiques et vidéos.

deux concerts deux


Vendredi 18 octobre - 20h00
à
La Maison Grenouille
Entrée libre - Réservation conseillée

La Maison Grenouille
1, place de la Mairie
63800 Pérignat es Allier   
04 73 88 55 06
contact@maisongrenouille.fr





Jeudi 24 octobre - 20h00
à
Espace Tango Negro
Entrée : 10€

Espace Tango Negro
71 rue Rochechouart
75009 Paris
01 45 98 91 42 – 06 29 63 65 76
M° Barbès-Rochechouart

Elle est arrivée

Finalmente Chavalito nos aporta el huayno "L'herbe de Mémé" con la participación estelar del mismísimo Leo "Chavalito" Canifru en charango y Christian Chaveau en saxo tenor.
Por la ubicación de las cámaras, lamentablemente, ustedes no pueden disfrutar de ver el efecto alucinógeno que produce éste tema. Por eso, al verlo, les recomendamos imaginarse a los curas de la iglesia junto al público haciendo el "trencito" por los pasillos de la iglesia.
Aprovechamos esta ocasión para agradecer enormemente a nuestros Nounous, Clarita "La pobrecita" y Ernestito.
Y muchas gracias Leo, otra vez.


Nouvelles vidéos

Pour que cet été 2013 ne se refroidisse pas, et en attendant la sortie du nouveau disque de Taquetepa : deux vidéos de Taquetepa en concert à Paris dans l'église Notre-Dame du Bon Conseil.
Merci infiniment à Leo Canifru



Espace Perecito



En esta ocasión les traigo la partitura de "Chacarera del pulgón".
Este tema lo compuse en el año 2001. En un principio mi idea había sido crear una chacarera en 11/8. Donde un compás de 11/8 reemplazaba a dos compases de 6/8. La idea era interesante, quizás un poco cerebral, pero el resultado era llamativo y la melodía ayudaba bastante a hacerlo digerible.
En esa época formaba parte de un ensamble de músicos, donde el director nos había invitado a participar del repertorio con nuestras composiciones. Cada uno de los integrantes llevó su material y lo presentó frente a los otros. Cuando me tocó a mí, presenté este tema. A todos les pareció interesante para trabajarlo. Una chacarera en 11/8 no se veía todos los días.
Dentro del grupo teníamos un percusionista al que yo llamaba cariñosamente "Willy Baterola", recordando un viejo personaje infantil de la televisión argentina.
Ver Aquí.
Para montar su set de percusión se tomaba cerca de una hora. Bombo legüero, redoblante, platillos de hasta ocho tamaños diferentes, un set de cinco rototoms , cajón peruano, huancara, cencerros de metal, de plástico y de madera, palo de lluvia, güiro, vibraslap, quijada, triángulo, cabasa, cortina china, diferentes shakers, otros instrumentos de percusión menores, todos los pies correspondientes y hasta una matraca gigante. Y que no se te ocurriera decir ni en broma de utilizar otro instrumento porque se daba vuelta, se tiraba de cabeza en su bolso mágico y sacaba los objetos más extraños del universo percusionista. En cuestión de material de trabajo no se le podía reprochar nada.
Como intérprete tenía una técnica asombrosa. Nunca dejaba de asombrarnos su capacidad para hacer las cosas simples extremadamente complicadas, al extremo de convertirlas en imposibles de realizar, y su incapacidad para poder tocar ritmos diferentes en cada mano. Y no le pidieras que usase las piernas. Parecía estar enyesado de la cintura para abajo.
Nunca logramos descubrir si su concepto rítmico era mucho más desarrollado que el nuestro o si es que nunca lo había desarrollado. Lo que si teníamos claro era que su tempo interno andaba con las pilas gastadas.
El tipo le ponía onda, pero su falta de talento nata sumada a su decisión filosófica de no estudiar su instrumento, ya que eso le quitaría espontaneidad, y el agregado de que no importa cómo, ni cuando, él debería utilizar todo su arsenal instrumentístico, lo convertía en un peligro para la música y el buen gusto. Sólo en aquellas oportunidades donde se le hacía imposible tocar por las dificultades técnicas propias de la canción, era cuando humildemente decía que era mejor no recargar demasiado el arreglo orquestal.
Solíamos llamarlo "Rayo", porque no caía dos veces en el mismo lugar, y comentábamos que el no se "iba de tiempo" si no que directamente se "iba de época".
La revolución socialista o habitar Marte eran utopías minúsculas comparadas al hecho de querer intentar hacer una chacarera en 11/8 con este material humano.
Con el tiempo llegué a pensar que él lo hacia a propósito con la intención de ayudarme, sin que me diera cuenta, a encontrar mi verdadera voz interna. Por eso siempre le agradecí que me obligara a simplificar mi composición para hacerla posible de tocar hasta por un músico como él y me hiciera descubrir un hermoso tema escondido detrás de mis elucubraciones intelectuales.
Este tema está dedicado al Pulgón. Mi Pulgón. El único Pulgón que habrá en la historia del universo.

*Para escuchar el tema, pegarse una vuelta por la sección "Musiques et vidéos".
 
 

 
 

 
 
En cette occasion, je vous apporte la partition de la « Chacarera del pulgón ».
J’ai composé ce morceau en 2001. Au début, mon idée avait été de créer une chacarera en 11/8. Où une mesure à 11/8 remplaçait deux mesures à 6/8. L’idée était intéressante, peut-être un peu cérébrale, mais le résultat attirait l’attention et la mélodie aidait bien à le rendre digérable.
À cette époque, je faisais partie d’un ensemble de musiciens. Le directeur de cet ensemble nous avait invités à participer au répertoire avec nos compositions. Chaque membre apporta son matériel et le présenta aux autres. Lorsque ce fut mon tour, je présentai ce morceau. Tous le trouvèrent intéressant à travailler. Une chacarera en 11/8, on ne voyait pas ça tous les jours.
Dans le groupe, il y avait un percussionniste que j’appelais gentiment « Willy Baterola », en souvenir d’un ancien personnage infantile de la télévision argentine. Regarder ici.
Il mettait presque une heure à monter son set de percussions. Bombo legüero, caisse claire, jusqu’à huit tailles de cymbales différentes, un set de cinq rototoms, cajón péruvien, huancara, cloches en métal, en plastique et en bois, bâton de pluie, güiro, vibraslap, quijada, triangle, cabasa, chimes, différents shakers, autres accessoires de percussion, tous les pieds correspondants et même une crécelle géante. Et qu’il ne te vienne pas à l’idée de lui dire, même pour plaisanter, d’utiliser un autre instrument car là, il se retournait, plongeait tête première dans son sac magique et en sortait les objets les plus bizarres de l’univers percussionniste. Pour ce qui était du matériel de travail, on ne pouvait rien lui reprocher.
En tant qu’interprète, il avait une technique époustouflante. Sa capacité à transformer les choses simples en choses extrêmement compliquées, jusqu’à les rendre même impossibles à réaliser, et son incapacité à jouer des rythmes différents avec chaque main ne cessaient pas de nous étonner. Et pas question de lui demander d’utiliser les jambes. On aurait dit qu’il était plâtré depuis la ceinture jusqu’au bas du corps.
Nous n’avons jamais réussi à élucider le mystère de savoir si son concept rythmique était beaucoup plus développé que le nôtre ou si c’était qu’il ne l’avait jamais développé. Mais ce dont nous étions certains était que son tempo interne fonctionnait avec des piles usées.
Le type y mettait de la volonté, mais son manque de talent inné ajouté à sa décision philosophique de ne pas travailler son instrument, puisque ceci lui enlèverait sa spontanéité, et au fait que, peu importe comment ni quand, il devait utiliser tout son arsenal instrumentistique, faisaient de lui un danger pour la musique et le bon goût. C’était seulement lors des occasions où il n’arrivait pas à jouer à cause des difficultés techniques propres au morceau qu’il disait humblement que c’était mieux de ne pas trop surcharger l’arrangement orchestral.
On avait l’habitude de l’appeler « Éclair » car il ne tombait jamais deux fois au même endroit, et on disait qu’il n’était pas « en dehors du temps », mais qu’il était carrément « en dehors de l’époque ».
La révolution socialiste ou habiter Mars étaient des utopies minuscules comparées au fait de vouloir essayer de monter une chacarera en 11/8 avec ce matériel humain.
Avec le temps, je suis arrivé à penser qu’il faisait ça exprès dans l’intention de m’aider, sans que je m’en rende compte, à trouver ma véritable voix interne. C’est pourquoi je lui ai toujours été reconnaissant de m’avoir obligé à simplifier ma composition pour la rendre possible à jouer, même par un musicien comme lui, et de m’avoir fait découvrir un joli thème caché derrière mes élucubrations intellectuelles.
Ce morceau est dédié au Pulgón. Mon Pulgón. Le seul Pulgón qu’il y aura dans l’histoire de l’univers.

*Pour écouter le morceau, faites un tour dans la rubrique "Musiques et vidéos".

Espace Perecito



Como siempre cuando no tengo ganas de hacer nada doy vueltas por la casa pelotudeando a más no poder. Voy al baño, preparo mate, busco por internet información sobre temas tan interesantes como la creación de barcos con botellas de plástico, reviso mis cuentas de mail un millón de veces y chequeo en los diarios online argentinos por enésima vez que no haya habido un terremoto en Buenos Aires.
Una mañana de verano auvergnate, estaba dando giros sobre mi mismo como long play de Sandro en un Wincofon una tarde de domingo primaveral en los 70's, cuando una voz acusadora me invita a leerle un cuentito a la nena.
Así fue que, en pleno uso de mis habilidades creativas, dulcemente conté a la niña, producto de mi imaginación:





EL PERRO QUE QUERÍA SER CANTOR (1)



Había una vez un perro que quería ser cantor de folklore. Y aunque les parezca raro, para él no lo era tanto ya que, lógicamente, si había cantores de folklore que cantaban como un perro, ¿por qué un perro no podía ladrar como un cantor de folklore?

Comme toujours, quand je n’ai rien envie de faire, je tourne en rond à la maison, glandouillant à qui mieux mieux.
Je vais aux toilettes, je prépare un maté, je cherche sur Internet des informations sur des sujets aussi intéressants que la fabrication de bateaux en bouteilles en plastique, je consulte mes boîtes aux lettres électroniques un million de fois et je vérifie dans les journaux argentins en ligne pour la énième fois qu’il n’y a pas eu de tremblement de terre à Buenos Aires.
Un matin d’été auvergnat, je tournais sur moi-même comme un 33 tours de Sandro sur un Wincofon une après-midi de printemps des années 70, lorsqu’une voix accusatrice m’invita à lire un conte à la petite.
Ce fut ainsi que, faisant plein usage de mes dons créateurs, j’ai tendrement raconté à la petiote, produit de mon imagination :

LE CHIEN QUI VOULAIT DEVENIR CHANTEUR (1)


Il était une fois un chien qui voulait devenir chanteur de folklore. Et bien que cela vous semble bizarre, ça ne l’était pas tellement pour lui puisque, c’est logique, s’il y a des chanteurs de folklore qui chantent comme des chiens, pourquoi un chien ne pourrait-il pas aboyer comme un chanteur ?


Como no sabía qué hacer para lograr su cometido, lo primero que hizo fue visitar a su amigo "feo y contrahecho", el Sapo Cancionero (2), para pedirle buenos consejos.


Comme il ne savait pas comment faire pour atteindre son objectif, il est tout d’abord allé rendre visite à son ami « laid et difforme », le Sapo Cancionero (Crapaud Chansonnier) (2), pour lui demander ses conseils.


El Sapo Cancionero, viejo concurrente de la vida folklórica argentina, se alegró al saber que su amigo canino deseaba dedicarse a cantar la música popular de nuestra "tieya" (3).
Embelesado por sus recuerdos, le habló de zambas, de chacareras, de gatos cuyanos de doble giro y de gatos norteños de giro simple (4).
Nuestro héroe no entendió mucho, él no conocía de zambas, ni de chacareras, ni de gatos cuyanos o norteños. Pero sí conocía al Gato, y sin dar más giros, fue a verlo directamente. El Gato era un bicho de mundo y podría ayudarlo.


Le Crapaud Chansonnier, vieux de la vieille de la vie folklorique argentine, se réjouit de savoir que son ami canin désirait se consacrer à chanter la musique populaire de notre « tieya » (prononcer : « tiéja ») (3).
Emporté par ses souvenirs, il se mit à lui parler de zambas, de chacareras, de gatos cuyanos à double tour et de gatos norteños à tour simple (4).
Notre héros ne comprenait pas grand chose, il ne savait pas ce qu’étaient les zambas, ni les chacareras, ni les gatos cuyanos ou norteños. En revanche, il connaissait bien le Gato, le chat, et sans tourner autour du pot, il partit le voir directement. Le Gato était une bestiole du monde et pourrait l’aider.


El Gato le dijo que de folklore no sabía prácticamente nada. Que él prefería el rock & roll. Pero que si su idea era convertirse en un afamado cantante, lo que tenía que hacer era conseguirse un representante artístico. Para eso no había nadie mejor que la Rata.


Le Gato lui dit qu’il ne connaissait pratiquement rien au folklore. Qu’il préférait le rock & roll. Mais que si son idée était de devenir un chanteur célèbre, ce qu’il devait faire, c’était se trouver un représentant artistique. Et pour cela, il n’y avait personne de mieux indiqué que le Rat (5).


La Rata lo recibió en sus oficinas y le tomó una prueba para ver cómo cantaba. Después de escuchar unos cuantos ladridos, la Rata comenzó a explicarles cosas sobre la crisis del mercado discográfico, la falta de inversión en la cultura, la falta de espacio en el ambiente folklórico para él ya que estaba lleno de gente que cantaba en su mismo estilo, pero que si tomaba unas clases de canto o de teatro o de cocina, lo veía muy bien como cantante melódico.
Pensando que el representante artístico más que una Rata parecía ser un Ratón (5), se fue en dirección del domicilio de el Zorzal (6) a tomar unas clases de canto.


Le Rat le reçut dans son bureau et lui fit passer une audition pour voir comment il chantait. Après avoir écouté quelques hurlements, le Rat commença à lui expliquer des choses sur la crise du marché discographique, le manque d’investissements dans la culture, le manque d’espace dans le milieu folklorique puisque celui-ci était déjà plein de gens qui chantaient dans le même style, mais que s’il prenait quelques cours de chant ou de théâtre ou de cuisine, il le verrait très bien comme chanteur de variétés.
Pensant que le représentant artistique était plus un raté qu’un rat, il partit en direction du domicile de la Litorne (6) pour prendre quelques leçons de chant.


El Zorzal le habló durante horas sobre toda su carrera artística, de que la gente no hacía las cosas correctamente, que él era el poseedor de la verdad absoluta en cuestión musical y luego intentó enseñarle a cantar unos tanguitos. Pero nuestro personaje principal de esta historia, quería cantar folklore.
Finalmente, el can, cansado de dar vueltas y no encontrar su camino, decidió volver a su cucha y con su carrera artística hacer NARANJA (7).


La Litorne lui parla pendant des heures durant de sa carrière artistique, du fait que les gens ne faisaient pas les choses correctement, que c’était lui qui possédait la vérité absolue en ce qui concerne la musique et ensuite, il essaya de lui apprendre à chanter quelques tangos. Mais le personnage principal de notre histoire voulait chanter du folklore.
Finalement, le chien, fatigué d’aller ci et là et de ne pas trouver son chemin, décida de regagner sa couche et de faire de sa carrière artistique NARANJA (7).


Y colorín, colorado, este cuento se ha terminado.

Mientras la niña me miraba con los ojos muy grandes, la madre me decía que así no era como se debía contar un cuento a una niña de 5 meses y comenzó a emitir ladridos, maullidos y otros efectos sonoros de la jungla tropical con los cuales la niña rió a carcajadas.
Es irremediable, esta juventud, por culpa de la televisión y de internet, no se interesa más por la literatura.




Notas al pie:
(1) Esta historia nace a partir de la lectura del libro francés en tela para bebés "Jardin, le chien". En español sería "Jardín, el perro" y en una especie de italo-argento-pereciano sería "Giardini, el Perro".
Se adjuntan las imágenes para una mejor comprensión del texto.
(2) Sapo cancionero. Zamba popular argentina con letra de Jorge Hugo Chagra y música de Alejandro Flores.
(3) Onomatopeya de Tierra con el acento de los pobladores de la provincia de Salta, Argentina.
v (4) Danzas coreográficas de Argentina.
(5) Rata popularmente significa persona vil y despreciable. En cambio ratón se utiliza en el sentido de persona falta de recursos.
(6) El zorzal es un pájaro de canto agradable. Así se lo llamaba a Carlos Gardel, el Zorzal Criollo.
(7) Naranja significa nada



Et cric et crac, l'histoire est dans mon sac.

Pendant que la petite me regardait en écarquillant les yeux, la maman me disait que ce n’était pas comme ça qu’on devait raconter une histoire à une fillette de 5 mois, et elle se mit à émettre des aboiements, des miaulements et autres effets sonores de la jungle tropicale qui faisaient rire la petite aux éclats.
C’est irrémédiable, la jeunesse d’aujourd’hui, à cause de la télévision et d’Internet, ne s’intéresse plus à la littérature.

Notes :
(1) Cette histoire est née à partir du livre français en tissu pour bébés « Jardin, le chien ». En espagnol ce serait "Jardín, el perro" et en italo-argento-perecien ce serait "Giardini, el Perro".
Nous joignons les images pour une meilleure compréhension du texte.
(2) Sapo cancionero. Zamba populaire argentine, paroles de Jorge Hugo Chagra et musique d’Alejandro Flores.
(3) Onomatopée de « Tierra » (terre) imitant l’accent des habitants de la province de Salta, Argentine.
(4) Danses chorégraphiques d’Argentine.
(5) Rat s’emploie populairement pour parler d’une personne vile et méprisable.
(6) La Litorne (Zorzal en espagnol) est un oiseau au chant agréable. Carlos Gardel était appelé ainsi, “el Zorzal Criollo”.
(7) « Naranja » (= orange) est employé populairement pour « nada »(= rien).
Ex. : No veo naranja (Je ne vois rien)


Espace Perecito


Hasta el día de hoy, han pasado unos 20 años desde que empecé por primera vez a tocar música de manera profesional. Durante todos estos años he formado parte de varios grupos musicales, he acompañado diversos artistas, he estado de gira por diferentes países y he tocado en todo tipo de lugares : grandes salas de conciertos, pequeñas, teatros, bares, festivales, tablones, centros culturales, la calle, y en las más diversas condiciones. De las mejores, aquellas que son como un sueño, a las otras, más parecidas a una pesadilla.
Es en el momento en que estás arriba del escenario cuando mejor te sentís. Ahí te das cuenta que ese es tu lugar en el mundo. Los problemas desaparecen. Estás vos, tu instrumento, tus compañeros músicos y la música. La música que es capaz de hermanar a los bichos más raros y difíciles del mundo y lograr emocionar a otro grupo, aun mucho más heterogéneo, que oficia de público.
Pero claro, como en Cenicienta, las campanas siempre tocan a medianoche y la magia se va a la mierda. El espectáculo termina y hay que volver al mundo real. Y el mundo real que nos toca a los músicos no es muy atractivo.
Cuando decidí dedicarme de lleno a la música, hacer de esto mi profesión, mi manera de conseguir el pan de cada día, sabía muy bien que, económicamente hablando, viviría siempre al límite. Limitado para comprar, limitado para tomar vacaciones, limitado para pedir créditos, etcétera.
También podría decir que como músico, uno vive al límite de la sociedad. El músico es una especie de ser viviente entre el hombre y la bestia. Un ser apenas superior a un insecto. Pero éste tema tan interesante lo retomaré en un futuro y me explayaré más detalladamente.
Releyendo lo que escribí, me imagino que usted se preguntará: ¿por qué carajo te dedicaste a esto y no a otra cosa? Y no lo dude, mi apreciado lector, que yo me hago la misma pregunta todos los días.
Pero como usted sabrá, no es fácil tomar una decisión de tal envergadura. Decidir ser músico no es algo que se decide así como así en algunos minutos. Pasaron años y un montón de cosas antes de dar el paso hacia el abismo.
Obviamente no voy a aburrirlo detallando todos los sucesos acontecidos. Sólo voy a contar el punto de inflexión, la gota que derramó el vaso, el empujoncito final.
Transcurría el año 1993. Había ingresado en la Escuela de música popular de Avellaneda porque un amigo me había pedido acompañarlo. Ese establecimiento parecía un gigante devora ignotos de la música para aquellos que nos considerábamos amateurs en el tema y nos daba miedo. Así que aprovechando la excusa de hacerle pata para que no estuviera solo en tan dura tarea me inscribí con él, dí mis exámenes de ingreso y empecé a cursar materias. Mi intención era solamente ampliar mis conocimientos musicales, pero desde el principio me encontré tocando con otra gente y empezando a hacer mis primeros trabajos pagados, mal, pero pagados.
Dentro del ambiente músico escolar me sentía como pez en el agua, cosa que no me ocurría en la Facultad de Ciencias Económicas, donde hacia la carrera de Contador Público. Con mis compañeros de la escuela tocábamos, íbamos a conciertos, hacíamos fiestas, filosofábamos y discutíamos sobre música, aprendíamos, conocíamos y nos reconocíamos en la música popular y nos emborrachábamos de sonidos y alcohol.
Fue una época difícil para mi súper yo. Si alguien me preguntaba que era, no sabía a ciencia cierta qué contestar. ¿Estudiante de Economía, músico, nada? Lo peor era que no podía ni siquiera autocontestarme.
Un viernes a la noche estábamos en el Bar El Chino, en el barrio de Pompeya, disfrutando de la Peña.
El Bar El Chino era un lugar dónde durante la semana morfaban los trabajadores de la zona. Obreros de los talleres vecinos y camioneros que procedentes de todas partes del país llegaban a la fábrica de Coca Cola, que estaba a unos 300 metros, a traer o llevar mercaderías. El espacio no era muy grande. Había algunas mesas y sillas que, para la peña, se le sumaban unos tablones y unos bancos largos. Había un mostrador, sobre el cuál alguna vez vi bailar tango, y después en el fondo, la parrilla y la pieza donde vivía el Chino. Las paredes estaban llenas de afiches de diferentes épocas que promocionaban la peña y otros eventos, fotos, dibujos, cartas y todo tipo de recuerdos.
Los viernes por la noche funcionaba la peña. Ahí se reunían cantoras y cantores viejos junto a nuevos intérpretes. Los jóvenes alegres de poder compartir el rito con los veteranos y los viejos alegres al ver que continuaba viva la llama. Todos acompañados por el guitarrista oficial de la casa. Y a su vez, todos estos gozosamente escuchados por un público variopinto compuesto por vecinos, habitués de la peña, famosos del espectáculo, turistas y diversos curiosos, en un ambiente amigable y distendido.
Nosotros ya conocíamos el funcionamiento del lugar. Al Chino sabíamos que teníamos que pedirle del vino que tomaba él, porque si te daba del otro, el sábado siguiente podía ser fatal para tu cabeza y tu hígado. Y había que ir pagando a medida que ibas consumiendo, si no el que podía tener problemas digestivos era tu bolsillo frente a la cuenta japonesa que podía hacerte el Chino al final de la noche.
Una de las cuestiones por la que íbamos era para robarle yeites tangueros al guitarrista. Él nos pasaba cosas y cada vez que las hacía durante la tocada nos miraba de reojo. A veces hacía firuletes nuevos que no conocíamos y nos relojeaba riéndose de nuestras caras de asombro. También íbamos a escuchar a los viejos cantores los fraseos que hacían al cantar, las intenciones, las pausas, los silencios. Para nosotros ellos cantaban el tango auténticamente.
La noche fatal, cuando ocurrió la génesis de mi carrera de músico, estaba junto a Fernando "El Perro" Giardini. Ambos estábamos en la misma situación de no saber que hacer de nuestras vidas. Ambos habíamos chupado como degenerados. En un momento el guitarrista pide la palabra e invita a cantar a su hija, una morocha grandota que tenía 16 años, y juntos hacen, si mal no recuerdo, Chiquilín de Bachín con el estribillo a dos voces. Al terminar, el guitarrista, prácticamente en lágrimas, agradece al público la oportunidad otorgada de concretar el deseo de cantar junto a su hija. Todo el mundo aplaude a rabiar y acto seguido, para reventar corazones emotivos, El Chino canta "A los amigos", su caballito de batalla, un tango que habla, justamente, de la amistad, que dedica a todos los presentes y a todos se nos pone la piel de gallina.
A mi me sorprendió mucho el gordo llorando de emoción. Era un tipo grande, de canas en toda la cabeza, vestido humildemente, abrazado a una guitarrita que estaba más para servir de leña que de instrumento de acompañamiento y tocando toda la noche a cambio de pasar la gorra, el chupi y algo para llenar la barriga. Sin embargo era feliz.
La situación que estaba pasando, la fiesta que se producía en el bar, el vino, la música, todo caló fuerte y profundo en mi ser. Así que me acerco al Perro, lo agarro fuerte del hombro y le digo: ¿Ves Perro? A mí me importa un carajo todo, pero ¿sabés qué?, yo quiero llegar a la edad de ese tipo y ser feliz como él, así, solamente por poder hacer música con la gente que quiero. Todo el resto me lo paso por el quinto forro del orto. A partir de hoy dejo la facultad y me dedico a ser músico.
Una semana más tarde me cruzo al Perro en los pasillos de la escuela y de pasada me dice: Dany, después te cuento mejor, pero, pensé mucho en lo que me dijiste el viernes, así que tomé la decisión y dejé Ingeniería.
Así fue que cruzamos el umbral. Ahí empezamos otra historia que sabíamos que no iba a ser fácil, pero no estaba nada mal vivirla sabiendo quiénes éramos. Es inconmensurable la felicidad que tengo cada vez que se me cruza una planilla a completar. Nombre: Daniel Perez. Ocupación: Músico.
Durante ese año y los siguientes que cursé en la escuela de música, fui muchas veces a la peña del Chino. Con el tiempo descubrí que la escena del padre que invita a cantar a su hija y después lagrimea agradeciendo al público la hacían todos los viernes y que el vino, tomado en grandes cantidades, me pone emotivo y me hace abrir la boca de más.



Il y a maintenant environ 20 ans que j’ai commencé à jouer de la musique de manière professionnelle. Durant toutes ces années, j’ai fait partie de divers groupes de musique, accompagné divers artistes, fait des tournées dans différents pays et joué dans toute sorte de lieux : grandes salles de concerts, petites, théâtre, bars, festivals, planches, centres culturels, rue, et dans les conditions les plus variées. Depuis les meilleures, où l’on se sent comme dans un rêve, aux autres, qui ressemblent plus à un cauchemar.
C’est lorsque tu es sur scène que tu te sens le mieux. Là, tu te rends compte que c’est ton endroit dans le monde. Les problèmes disparaissent. Il y a toi, ton instrument, tes collègues musiciens et la musique. La musique qui est capable de fraterniser les bestioles les plus bizarres et difficiles au monde et d’arriver à émouvoir un autre groupe, encore plus hétérogène, qui fait office de public.
Mais bien entendu, comme dans Cendrillon, les cloches sonnent toujours à minuit et la magie se casse la gueule. Le spectacle se termine et il faut retourner dans le monde réel. Et le monde réel auquel nous avons droit, nous les musiciens, n’est pas très attirant.

Lorsque j’ai décidé de me dédier pleinement à la musique, d’en faire ma profession, ma manière de gagner le pain de chaque jour, je savais très bien que, économiquement parlant, je vivrais toujours à la limite. Limité pour acheter, limité pour prendre des vacances, limité pour demander des crédits, et cetera.
Je pourrais également dire qu’en tant que musicien, on vit à la limite de la société. Le musicien est une espèce d’être vivant entre l’homme et la bête. Un être à peine supérieur à un insecte. Mais je reviendrai sur ce thème si intéressant dans quelque temps et je m’y étendrai plus en détail.
En relisant ce que j’ai écrit, j’imagine que vous vous demanderez : Mais pourquoi tu t’es consacré à ça et pas à autre chose ? N’ayez aucun doute là-dessus, cher lecteur, je me pose chaque jour cette même question.

Mais comme vous devez le savoir, il n’est pas facile de prendre une décision de telle envergure. Devenir musicien, ce n’est pas quelque chose qui se décide comme ça, en quelques minutes. Des années et un tas de choses se sont passées avant de faire le pas vers l’abîme.
Je ne vais évidemment pas vous ennuyer en vous détaillant tous les évènements survenus. Je vais seulement vous raconter quel fut le point d’inflexion, la goutte qui a fait déborder le vase, le petit coup de pouce final.

Cela se passait en 1993. J’étais rentré à l’École de musique populaire d’Avellaneda parce qu’un ami m’avait demandé de l’accompagner. Cet établissement paraissait un géant dévorateur d’ignorants de la musique pour nous qui nous considérions comme des amateurs, et il nous faisait peur. Ainsi, profitant de l’excuse de l’accompagner pour qu’il ne soit pas seul pour effectuer cette tâche si difficile, je me suis inscrit avec lui, j’ai passé les examens d’entrée et j’ai commencé à suivre les cours des différentes matières. Mon intention était seulement d’élargir mes connaissances musicales, mais dès le début, je me suis retrouvé à jouer avec d’autres et à commencer à avoir mes premiers travaux rémunérés. Mal, mais rémunérés.

Dans le milieu musical de l’école, je me sentais comme un poisson dans l’eau, chose qui ne m’arrivait pas à la Faculté de Sciences Économiques où je suivais le cursus d’expert-comptable. Avec mes camarades de l’école, nous jouions, nous allions à des concerts, nous faisions la fête, nous philosophions et discutions de musique, nous apprenions, connaissions et nous reconnaissions dans la musique populaire et nous nous enivrions de sons et d’alcool.
Ce fut une époque difficile pour mon surmoi. Si quelqu’un me demandait ce que j’étais, je ne savais pas avec certitude quoi répondre. Étudiant en Économie, musicien, rien ? Ce qui était encore pire, c’est que je ne savais même pas m’autorépondre.
Un vendredi soir, nous étions au Bar El Chino, dans le quartier de Pompeya, profitant de la Peña.
Le Bar El Chino était un endroit où, en semaine, les travailleurs du coin venaient becter. Des ouvriers des ateliers voisins et des routiers venus de tout le pays qui arrivaient à l’usine de Coca Cola, à quelque 300 mètres de là, pour apporter ou emporter de la marchandise. L’endroit n’était pas très grand. Il y avait quelques tables et chaises auxquelles, pour la peña, on ajoutait des planches et de longs bancs. Il y avait un comptoir sur lequel j’ai quelquefois vu danser du tango, et dans le fond, le barbecue et la chambre dans laquelle habitait « El Chino ». Les murs étaient couverts d’affiches de différentes époques qui faisaient la promotion de la peña et d’autres évènements, de photos, de dessins, de lettres et de tout type de souvenirs.
La peña avait lieu le vendredi soir. Là, se réunissaient chanteuses et chanteurs âgés et de nouveaux interprètes. Les jeunes étaient heureux de pouvoir partager le rite avec les vétérans, et les vieux heureux de voir que la flamme brûlait toujours. Tous étaient accompagnés par le guitariste officiel de la maison. Et en même temps, tous étaient écoutés avec régal par un public bigarré composé de voisins, d’habitués de la peña, de célébrités du monde du spectacle, de touristes et de divers curieux, dans une ambiance chaleureuse et détendue.
Nous connaissions déjà le fonctionnement du lieu. Nous savions qu’il fallait demander au Chino le vin qu’il buvait, lui, car s’il te donnait de l’autre, le samedi suivant pouvait être fatal pour la tête et le foie. Et il fallait payer au fur et à mesure que tu consommais, sinon celui qui pourrait avoir des problèmes digestifs était ton portefeuille, face à la note japonaise que pouvait t’apporter El Chino à la fin de la soirée.

Une des raisons pour lesquelles nous y allions était de piquer des plans tangueros au guitariste. Il nous passait les trucs, et chaque fois qu’il les reproduisait en jouant, il nous regardait du coin de l’oeil. Parfois, il faisait de nouvelles fioritures que nous ne connaissions pas et nous lorgnait, s’amusant de nos mines pantoises. Nous y allions également pour écouter les phrasés des vieux chanteurs, les intentions, les pauses, les silences. Pour nous, ils chantaient le tango de manière authentique.

La nuit fatale, à laquelle remonte la genèse de ma carrière de musicien, j’étais avec Fernando « El Perro » Giardini. Nous étions tous deux dans la même situation, à ne savoir que faire de nos vies. Nous avions tous deux bu comme des dégénérés. À un moment donné, le guitariste a pris la parole et invité sa fille, une grande brune de 16 ans, à chanter et ils ont joué ensemble, si je me souviens bien, Chiquilín de Bachín avec le refrain à deux voix. À la fin, le guitariste, au bord des larmes, a remercié le public de lui avoir donné l’occasion de concrétiser son désir de chanter avec sa fille. Tout le monde applaudit fougueusement et ensuite, pour achever les coeurs émus, El Chino a chanté « A los amigos », son cheval de bataille, tango qui parle justement de l’amitié et qu’il a dédié à toutes les personnes présentes. Nous eûmes tous la chair de poule.
J’ai été très surpris par le gros gars pleurant d ‘émotion. C’était un type âgé, avec plein de cheveux blancs, humblement vêtu, serrant dans ses bras une guitare qui pouvait plus servir de bois à brûler que d’instrument d’accompagnement, et qui jouait toute la nuit en échange d’un chapeau tournant dans le public, de breuvage et de quelque chose à se mettre sous la dent. Il était cependant heureux.
La situation du moment, la fête qui avait lieu dans ce bar, le vin, la musique, tout cela toucha fortement et profondément mon être. Alors je me suis approché du Perro, je l’ai attrapé fortement par l’épaule et lui ai dit : Tu vois, Perro ? Moi, je me fous de tout, mais tu sais quoi ? Je veux arriver à l’âge de ce type et être heureux comme lui, comme ça, seulement pour pouvoir faire de la musique avec ceux que j’aime. Tout le reste, j’en ai vraiment rien à taper. À partir d’aujourd’hui, je laisse tomber la fac et je me consacre à la musique.
Une semaine plus tard, j’ai croisé le Perro dans les couloirs de l’école et en passant il m’a dit : Dany, je te raconterai ça mieux plus tard, mais j’ai beaucoup réfléchi à ce que tu m’as dit vendredi, alors j’ai décidé d’arrêter mes études d’ingénieur.

C’est ainsi qu’on a passé le pont. Nous avons alors commencé une autre histoire, qui, nous le savions, n’allait pas être facile, mais qui ne serait pas mauvaise à vivre sachant qui nous étions. Le bonheur que j’ai chaque fois que je dois remplir un formulaire est incommensurable. Nom : Daniel Perez. Profession : Musicien.
Cette année-là, et les suivantes que j’ai passées à l’école de musique, je suis souvent allé à la peña du Chino. Avec le temps, j’ai découvert que la scène du père qui invite sa fille à chanter et qui larmoie ensuite en remerciant le public se reproduisait tous les vendredis et que le vin, bu en grandes quantités, me rendait émotif et trop bavard.

Nouveaux Vidéos

Les dernières vidéos de Taquetepa.

Elles ont été filmées dans l'église Notre Dame du Bon Conseil à Paris par Leo Canifru, qui a une chaîne sur youtube, chavalito.com , pleine de vidéos de concerts de musiciens latinoaméricains et de Taquetepa bien sûr.

Merci beaucoup Leo

En ce qui vous concerne, profitez bien et bonne communication avec le Seigneur !!!







30 mai - Concert Taquetepa à Paris


Jeudi 30 mai à 20h30

Concert à Paris

Centre Mandapa

6 rue Wurtz - 75013 Paris
01 45 89 01 60



Tarif plein 15€, réduction 11€, enfant 7.50€.

Espace Perecito



Una vez escuché en algún programa de televisión, estilo Discovery Channel pero de los años 80's, que los primeros habitantes europeos provenían de África y que por diversos motivos con el transcurrir del tiempo las generaciones posteriores fueron perdiendo la pigmentación.
En su momento me causó gracia y no imaginé cómo podría suceder una cosa así. ¿A causa de bañarse mucho? ¿O desayunaban una copita de lavandina todas las mañanas?
La cuestión es que finalmente la duda sobre el tema quedó instalada en mí, inclusive generándome pesadillas durante años.
En un asado, junto a mi círculo de amistades exclusivamente seleccionadas, expresé mis inquietudes sin tapujos y, luego de unas cuantas botellas de tinto, llegamos a la conclusión que la gente rubia, en realidad, había nacido fallada, sin color.
Cuando quisimos dar a conocer esta teoría al mundo, obviamente, no prosperó. Imagínense que esto quería decir que toda esa gente rubia y linda que aparecía en los comerciales de cigarrillos o de autos era gente imperfecta. Por lo cual esas publicidades generarían el efecto contrario al deseado.
Así fue que la General Motors, Philip Morris, y otras grandes empresas del estilo, impidieron que se realizara una investigación profunda y seria como requería una hipótesis de este tipo.
Hasta incluso, cuando intentamos hacer frente a estos monstruos capitalistas para lograr iniciar estudios científicos que nos acercaran a una respuesta profesional que ayudara a la prosperidad de la raza humana, fuimos denunciados públicamente como fabuladores, propietarios de empresas productoras de tintura para pelo, casas de bronceado artificial o de peluquerías, que nuestro objetivo era exclusivamente obtener beneficios financieros, y que, además, como buenos morochos, éramos envidiosos.
En aquella ocasión decidimos unánimemente dejar de lado estas controversias menores. Estaba clarísimo que estábamos ocupados en menesteres mucho más importantes y no podíamos perder nuestro tiempo en nimiedades. Así es que yo volví a mi trabajo en la biblioteca, cada una de mis amistades regresó a sus labores cotidianos y este tema, como muchas otras preguntas vitales que nos aquejan, quedó en la nada.
Pero ahora que habito en el corazón mismo de la antigua Europa, sé cuál es el origen de semejante fenómeno: la falta de sol. Sí señor. La falta de sol. ¿De qué otra manera vas a perder la pigmentación si no es por que te falta luz solar?
La más férrea prueba de que estoy en lo cierto, es que desde noviembre hasta hoy he visto, como máximo y exagerando - cosa que no es normal en mí -, cinco, sí, cinco días de sol.
Hasta yo me estoy decolorando. Cada mañana cuando me encuentro frente al espejo noto que mis cabellos se están poniendo cada día más rubios, mi tez más clara y mis ojos azules.
La gente no se da cuenta de lo que sucede. Están acostumbrados. Hasta hay personas que se volvieron transparentes. Los habitantes de París, por ejemplo, no creen estar perdiendo color. Y eso es a causa de la capa de moho que los cubre que no les deja percibir el cambio de pigmentación.
Para colmo el servicio meteorológico, que sólo se equivoca cuando da buenos pronósticos, dice que el clima a la inglesa va a durar hasta fin de año.
Por eso en Espace Perecito les damos algunos consejos para pasar esta temporada "Primavera - Verano 2013" de la mejor manera y al último grito de la moda. Este modelito ha hecho furor en la Costa Azul.

Un jour, j’ai entendu dans une émission de télévision, du type Discovery Channel mais des années 80, que les premiers habitants européens provenaient d’Afrique et que pour diverses raisons, les générations ultérieures ont perdu la pigmentation au cours du temps.
À cette époque, cela m’a amusé et je n’imaginais pas comment une telle chose pouvait se produire. Se baignaient-ils trop ? Ou prenaient-ils un petit verre de javel chaque matin au petit-déjeuner ?
Le fait est que finalement, le doute sur cette question est resté installé en moi, il m’a même fait faire des cauchemars des années durant.
Lors d’un barbecue, aux côtés de mon cercle d’amis exclusivement sélectionnés, j’ai exprimé sans détour mes préoccupations et, après un certain nombre de bouteilles de rouge, nous sommes arrivés à la conclusion que les blonds, en réalité, étaient nés avec un défaut, sans couleur.
Lorsque nous avons voulu faire connaître cette théorie au monde, évidemment, elle n’a pas eu de succès. Imaginez que cela voulait dire que tous ces gens blonds et beaux qui apparaissent dans les publicités de cigarettes ou de voitures étaient des personnes imparfaites. Par conséquent, ces publicités produiraient l’effet contraire à celui escompté.
C’est ainsi que la General Motors, Philip Morris et d’autres grandes entreprises du même genre ont empêché qu’une recherche profonde et sérieuse telle que l’exigeait une hypothèse de ce type soit menée.
Et même, quand nous avons essayé de tenir tête à ces monstres capitalistes pour arriver à entamer des études scientifiques qui nous feraient approcher une réponse professionnelle qui aiderait la prospérité de la race humaine, nous avons été publiquement accusés de fabulateurs, propriétaires d’entreprises productrices de teinture pour les cheveux, de salons de bronzage artificiel ou de coiffure, que notre objectif était exclusivement celui d’obtenir des bénéfices financiers et que, en plus, en bons bruns que nous sommes, nous étions jaloux.
C’est à cette occasion que nous avons décidé unanimement de laisser de côté ces controverses de moindre importance. Il était plus que clair que nous étions occupés à des tâches beaucoup plus importantes et que nous ne pouvions perdre notre temps avec des badineries. C’est ainsi que j’ai repris mon travail à la bibliothèque, que chacun de mes amis s’en est retourné à ses tâches quotidiennes et ce sujet, comme de nombreuses autres questions vitales qui nous tourmentaient, est resté dans le néant.
Mais maintenant que j’habite au coeur même de l’ancienne Europe, je connais l’origine de pareil phénomène : le manque de soleil.
Oui monsieur. Le manque de soleil. De quelle autre manière peut-on perdre la pigmentation si ce n’est parce que la lumière solaire nous fait défaut ?
La preuve la plus écrasante que je suis dans le vrai est qu’entre le mois de novembre et aujourd’hui j’ai vu, au maximum et en exagérant – chose anormale chez moi -, cinq, oui, cinq jours de soleil.
Même moi je suis en train de me décolorer. Chaque matin, lorsque je me trouve face au miroir, je note que mes cheveux blondissent de jour en jour, mon teint s’éclaircit et mes yeux deviennent bleus.
Les gens ne se rendent pas compte de ce qui arrive. Ils sont habitués. Il y en a même qui sont devenus transparents. Les habitants de Paris, par exemple, ne croient pas qu’ils sont en train de perdre des couleurs. Ça, c’est à cause de la couche de moisissure qui les recouvre qui ne leur permet pas de percevoir le changement de pigmentation.
Le comble, c’est que le service météorologique, qui ne se trompe que lorsqu’il donne des prévisions favorables, dit que le climat à l’anglaise va durer jusqu’à la fin de l’année.
C’est pour cela que dans l’Espace Perecito nous vous donnons quelques conseils pour passer cette saison « Printemps - Été 2013 » du mieux possible et au dernier cri de la mode. Ce petit modèle a fait fureur sur la Côte d’Azur.



1- Paraguas permanente para que no nos agarre desprevenido una lluvia.
2- Anteojos con limpiaparabrisas y sistema de visión nocturna para días muy nublados.
3- Bufanda tejida por la abuela.
4- Impermeable. Incluye sistema eléctrico de calefacción. Atención no olvidar pilas de recambio.
5- Paraguas a utilizar en caso de tormentas de nieve o con granizo.
( Puntos 4 y 5 son una vestimenta vintage en honor a Tati y "Las vacaciones del Sr. Hulot".)
6- Medias tejidas también por la abuela.
7- Patas de rana para prevenir en caso de inundaciones.
8- Bermudas de colores llamativos.
9- Musculosa de color llamativo.
(Puntos 8 y 9 son para no perder la sensación de estar en primavera - verano).
10- Cigarrillo eléctrico, no se apaga ni por el viento ni por la lluvia.


1- Parapluie permanent pour ne pas être pris au dépourvu par la pluie.
2- Lunettes avec essuie-glace et système de vision nocturne pour les jours très nuageux.
3- Écharpe tricotée par mémé.
4- Imperméable. Comprend un système de chauffage électrique. Veillez à ne pas oublier les piles de rechange.
5- Parapluie à utiliser en cas de tempête de neige ou de grêle.
(Les points 4 et 5 sont une tenue vintage en honneur à Tati et « Les vacances de Monsieur Hulot »)
6- Chaussettes également tricotées par mémé.
7- Palmes préventives en cas d’inondation.
8- Bermuda aux couleurs vives.
9- Débardeur aux couleurs vives.
(Les points 8 et 9 ont pour fonction de ne pas perdre la sensation d’être au printemps - été).
10- Cigarette électronique, elle ne s’éteint ni à cause du vent, ni de la pluie.


Espace Perecito



Taquetepa tocó por primera vez el 7 de abril de 2008 en Clermont-Ferrand dentro del marco de la "Semaine du Cinéma Hispanique".
Nunca podré olvidar esa noche. Lo recuerdo como si fuera hoy. Salimos del cine luego de haber realizado el concierto y haber visto la película que proyectaban en esa ocasión. Caminamos unos 200 metros y de pronto en una esquina aparece un auto cubierto de nieve.Ya me había asombrado el frío que hacía esa noche, pero un auto cubierto de nieve fue demasiado.
Y ustedes se preguntarán: ¿qué tiene de raro? Esto ocurrió en Francia, no en Brasil. Sí, es verdad, pero estábamos en primavera y, en lo que incumbe a mi ignorancia, lo normal es que nieve en invierno, no en primavera.
Ahora después de unos años de habitar en la Hivergne (mezcla de hiver, que significa invierno, con Auvergne, región ubicada al centro de Francia), como dice mi amigo Ernesto, que nieve en verano no me llamaría para nada la atención.
Y aunque no nevó, fue en el verano del 2008 que grabamos por primera vez lo que sería un demo para salir a buscar fechas de, en esa época todavía un dúo, Taquetepa.
Hoy les traigo una selección de cuatro temas de ese demo.
En primera parte, una versión de un clásico de la música francesa: "Les amants de Saint-Jean", donde prácticamente utilicé todos mis conocimientos musicales para la realización de éste arreglo con el fin de impresionar al público francés. Y no me dieron ni pelota.
De segundo, un takirari, ritmo boliviano, muy bonito, intitulado "No volveré a querer", para ponerlo en loop y bailar toda la noche.
Tercero, "Les tourbillons de la vie", canción que aparece en una película. Una dama, al finalizar una intervención del dúo Taquetepa, se me acercó y me pidió la partitura del arreglo porque le había gustado mucho. Primera vez en mi vida que me sucede algo parecido. Mucha gente, luego de un concierto, se me había acercado para pedirme cigarrillos o preguntarme dónde quedaban los baños, pero nunca una partitura.
Cuarto y último tema, "La carbonera", chacarera. Este es un arreglo especial para el dúo, pero basado en el arreglo que hacíamos con El Tierral.
Con ustedes: los artistas.


Taquetepa a joué pour la première fois le 7 avril 2008 à Clermont-Ferrand dans le cadre de la « Semaine du Cinéma Hispanique ».
Je ne pourrai jamais oublier cette soirée. Je m’en souviens comme si c’était hier. Nous sommes sortis du ciné après avoir donné le concert et vu le film projeté à cette occasion. Nous avons fait environ 200 mètres à pied et tout à coup, une voiture est apparue à un coin de rue, couverte de neige. J’étais déjà stupéfait du froid qu’il faisait ce soir-là, mais une voiture couverte de neige, c’était trop.
Vous vous demanderez : qu’est-ce que ça a de bizarre ? Ceci est arrivé en France, pas au Brésil. Oui, c’est vrai, mais nous étions au printemps et, d’après mon ignorance, il est normal qu’il neige en hiver, pas au printemps.
Maintenant, après avoir habité quelques années en Hivergne (combinaison d’hiver et Auvergne), comme dit mon ami Ernesto, ça ne m’étonnerait plus du tout qu’il neige en été.
Et bien qu’il ne neigea pas, c’est pendant l’été 2008 que nous avons enregistré pour la première fois ce qui serait une démo pour chercher des dates de concert pour, à cette époque encore en formation duo, Taquetepa.
Aujourd’hui, je vous apporte une sélection de quatre morceaux de cette démo.
Tout d’abord, une version d’un classique de la musique française : « Les amants de Saint-Jean », arrangement pour lequel j’ai utilisé pratiquement toutes mes connaissances musicales dans le but d’impressionner le public français. Et tout le monde s’en fout.
Le deuxième est un takirari, rythme bolivien, très joli, intitulé « No volveré a querer », pour mettre en boucle et danser toute la nuit.
Troisièmement, « Le tourbillon de la vie », chanson qui apparaît dans un film. Une dame, à la fin d’une intervention du duo Taquetepa, s’est approchée de moi et m’a demandé la partition de l’arrangement parce qu’il lui avait beaucoup plu. Ce fut la première fois de ma vie que telle chose m’arrivait. Beaucoup de personnes, après un concert, s’étaient approchées de moi pour me demander des cigarettes ou me demander où étaient les toilettes, mais jamais une partition.
Quatrième et dernier morceau, « La carbonera », chacarera. Il s’agit d’un arrangement spécial pour le duo, mais basé sur l’arrangement que nous jouions avec El Tierral.
Avec vous : les artistes.

Espace Perecito



La última noticia que acabo de leer dice que el tipo se murió cagando.

¿Será "cagándose" en los demás?

¿Será "cagando" a los demás?

¿O será cagado en las patas?

Poco importa.

Lo cierto es que es una imagen maravillosa para guardar de un dictador, un hijo de puta que, cobardemente y creyéndose destinado a cumplir una misión, mató, robó, secuestró, torturó y fundió a un país. En una prisión, dentro de una celda, solo como un perro, los pantalones a rayas a la altura de los tobillos, muerto sobre el inodoro.

¿Tengo que alegrarme? ¿Es para tanto mi odio? ¿Debo festejar la muerte de alguien?

No sé.

Pero sí levanto mi copa y brindo por mi amiga la Parca que, aunque más no sea al momento de su vencimiento, uno a uno, sigue llevándose a los indeseables. (Para saber más leer Espace Perecito Semaine #14)

Lo que me entristece es que este monstruo existió gracias a la codicia: de dinero y poder. Y esa codicia, este sujeto no se la lleva. Queda. Otros monstruos y sus Doctores Frankenstein siguen de este lado rompiendo los huevos. ¡Por dinero! ¿Usted se da cuenta? ¿Pueden ser tan pelotudos?

Fuentes fidedignas nos han deslizado información secreta respecto al deceso del reo. Y Espace Perecito no puede privar a nuestros lectores del placer de conocer la verdad, por eso aquí les dejamos la imagen auténtica de lo sucedido al susodicho fiambre:

La dernière information que je viens de lire dit que le type est mort en chiant.

Serait-ce en chiant sur les autres ?

Serait-ce en faisant chier les autres ?

Ou serait-ce en chiant dans son froc ?

Peu importe.

Ce qui est sûr, c’est que c’est une image merveilleuse à garder d’un dictateur, un fils de pute qui, lâchement et se croyant destiné à accomplir une mission, tua, vola, séquestra, tortura et détruisit un pays. En prison, dans une cellule, seul comme un chien, le pantalon à rayures aux chevilles, mort sur les chiottes.

Dois-je me réjouir ? Ma haine va-t-elle jusque-là ? Dois-je célébrer la mort de quelqu’un ?

Je ne sais pas.

En revanche oui, je lève mon verre et trinque à ma copine la Parque qui, même si ce n’est qu’au moment de leur expiration, un par un, continue à emporter les indésirables. (Pour en savoir plus, lire Espace Perecito Semaine #14)

Ce qui m’attriste, c’est que ce monstre a existé grâce à la cupidité : la soif d’argent et de pouvoir. Et cette cupidité, ce sujet ne l’emporte pas avec lui. Elle reste. D’autres monstres et leurs Docteurs Frankenstein sont toujours là, à nous casser les couilles. Pour de l’argent ! Vous vous rendez compte ? Est-il possible d’être aussi con ?

Des sources sûres nous ont glissé une information secrète quant au décès de l’inculpé. Et l‘Espace Perecito ne peut priver ses lecteurs du plaisir de connaître la vérité, c’est pour cela que nous mettons ici à votre disposition l’image authentique de ce qui est arrivé au susdit macchabée :


Espace Perecito



Viví unos 20 años con el Doctor. Tengo amigos médicos. Quizás ese sea el origen del problema.
Antes cuando me preguntaban si sufría de alguna alergia, siempre contestaba: al trabajo. Ahora digo: al trabajo y a los médicos.
Para saber cuál es la enfermedad que padecés empiezan cobrándote una fortuna la consulta y te medican con una aspirina. Si te curan, esperan un regalo para fin de año. Si no, continúan probando hasta encontrar algo.
Alguna vez alguien me los definió como "brujos, pero con diploma". En Argentina se los conoce como "Los Matasanos".
En Francia me llamó muchísimo la atención la técnica que tienen.
Nunca sacan la vista de la computadora. No te miran. No te tocan. Sólo te piden la Carte Vitale, te preguntan por qué los visitas, te dicen el medicamento que tenés que comprar y cómo usarlo, te dicen cuánto es por la consulta y al final, sonrientes y muy gentiles te dicen: ¡Au revoir, Madame Perez!

J’ai vécu une vingtaine d’années avec le Docteur. J’ai des amis médecins. Là est peut-être l’origine du problème.
Avant, quand on me demandait si j’étais allergique à quelque chose, je répondais toujours : au travail. Maintenant, je dis : au travail et aux médecins.
Pour savoir de quelle maladie on souffre, ils commencent par nous faire payer une fortune pour la consultation et nous donnent une aspirine. S’ils nous guérissent, ils attendent un cadeau en fin d’année. Sinon, ils continuent à faire des essais jusqu’à trouver quelque chose.
Un jour, quelqu’un me les a définis comme des « sorciers, mais en possession d’un diplôme ». En Argentine, on les appelle « Los Matasanos » (ceux qui tuent les gens en bonne santé).
En France, leur technique a beaucoup attiré mon attention.
Ils ne lèvent jamais les yeux de l’ordinateur. Ils ne te regardent pas. Ils ne te touchent pas. Ils te demandent seulement la Carte Vitale, te demandent pourquoi tu viens les voir, te disent quel médicament acheter et comment le prendre, combien tu dois pour la consultation et à la fin, souriants et très gentils, ils te disent : « Au revoir, Madame Perez ! »


Espace Perecito



- ¡Tengo un atraso de cinco semanas y no me viene!
- ¿Qué? El médico te dijo una copita de vino por comida y no incluía el desayuno, ¡borracho!
- Epa, qué violencia.
- Es que no podés venir a decirme que estás embarazado. Eso es una locura.
- No, enfermo, qué embarazado ni ocho cuartos. Digo que estoy atrasado cinco semanas con el blog y no me viene la inspiración.
- ¡Ah! Perdón me asusté. Bueno, pero vos sabías que iba a pasar. No podés ir contra tu naturaleza.
- No te entiendo.
- Que el arte es 10% de inspiración y 90% de transpiración.
- ¿Y?
- Que todos sabemos que no te gusta transpirar.
- Insinuás que soy un vago.
- Jamás.
- ¡Ah!
- Lo afirmo.
- ¡Ah, bueno! Muchas gracias, yo estoy bloqueado y el señor me bardea.
- La verdad nunca ofende.
- Andate a la puta madre que te parió. Finalmente, a uno no le sirve de nada hablar con su propia conciencia.
- Juajajajajaja.
- ¿Qué es lo que te causa tanta gracia?
- Que vos no tenés conciencia, ¡inconsciente!
- Pero que divertido que sos, che. ¿Y, a ver, cómo tengo que llamarte?
- No sé, si querés podés decirme "amigo invisible". Juajajajaja.
- Disculpame, pero yo, a mis amigos, los elijo.
- Oups, touché. Bueno, si no soy tu amigo, no sé para qué carajo siempre venís a pedirme consejo de qué hacer.
- No te ofendás. Disculpame. Estoy un poco alterado. Tengo que resolver esto y no sé cómo.
- Vos te ahogás en una cucharita con agua. Es fácil, pibe. Escribís dos artículos por semana hasta que te ponés al día, y listo. Total no debe haber mucha gente que lea ese bodrio, no te preocupes.
- Sinceramente, es un placer tener a alguien como vos que te apoya, que te da valor para seguir trabajando en esto. Muchas gracias.
- Y te olvidaste de decir: gratis. Porque además, no cobro nada por mi asesoramiento.
- Bueno, me voy a boludear en internet.
- Ah, claro. Vos no querés que te aconseje. Lo que vos querés es alguien que te diga que sos maravilloso y que todo lo que pensás es genial. Lo que pasa es que vos no querés escuchar nunca la verdad. Y cuando yo te canto las cuarenta salís corriendo a desconectarte la cabeza con internet. Andá, andá. Pero antes de lobotomizarte con tu aparatito, escuchame bien una cosita: ¿cómo harías para vivir con la culpa si no fuera gracias a mí, eh? Ingrato. Siempre pasa lo mismo. Pero acá se acabó. Se terminó. Esta es la última vez. Yo me voy a la mierda y no me imaginás nunca más. Vas a tener que ir a pedirle consejos a un psicólogo. ¡Y esos si que no son para nada gratuitos, ja!
¿Qué? ¿Qué decís? ¿Un pedal para la guitarra? ¿En Leboncoin? ¿Barato? ¿De en serio? ¿Qué necesitas de mi ayuda para decidirte?
Bueno, ya voy, esperá.
¡Ay, los esfuerzos que hay que hacer por el desarrollo de la cultura!
 
 
- J’ai cinq semaines de retard et ça ne vient pas !
- Quoi ? Le médecin t’a dit un petit verre de vin par repas, mais le petit-déjeuner ne compte pas, ivrogne !
- Ou là là, quelle violence.
- C’est que tu ne peux pas venir me dire que tu es en cloque. C’est de la folie.
- Non, dingo, pas en cloque ni rien à voir avec ça. Je dis que j’ai cinq semaines de retard sur le blog, et l’inspiration ne vient pas.
- Ah ! Pardon, j’ai eu peur. Bon, mais tu savais bien que ça allait arriver. Tu ne peux pas lutter contre ta nature.
- Je ne comprends pas.
- L’art, c’est 10 % d’inspiration et 90 % de transpiration.
- Et alors ?
- Nous savons tous que tu n’aimes pas transpirer.
- Tu insinues que je suis fainéant.
- Jamais !
- Ah !
- Je l’affirme.
- Ah, bien ! Merci beaucoup, moi je suis bloqué et monsieur me nargue.
- La vérité n’offense jamais.
- Va te faire foutre. Finalement, ça ne sert à rien de parler avec sa propre conscience.
- Hahahahaha.
- Qu’est-ce qui t’amuse tant ?
- C’est que toi, tu n’as pas de conscience, inconscient !
- Tu es vraiment très drôle, hein. Et, dis-moi, comment dois-je t’appeler ?
- Je ne sais pas, si tu veux, tu peux m’appeler « l’ami invisible ». Hahahaha.
- Excuse-moi, mais moi, je les choisis mes amis.
- Oups, touché. Mais bon, si je ne suis pas ton ami, je ne sais pas fichtre pourquoi tu viens toujours me demander conseil sur ce que tu dois faire.
- Ne sois pas vexé. Excuse-moi. Je suis un peu sur les nerfs. Je dois résoudre ça et je ne sais pas comment.
- Toi, tu te noies dans une petite cuillère d’eau. C’est facile, mon garçon. Écris deux articles par semaine jusqu’à que tu sois à jour, et voilà. De toute façon, il ne doit pas y avoir grand monde qui lit ce truc barbant, ne t’en fais pas.
- Sincèrement, c’est un plaisir d’avoir quelqu’un comme toi qui me soutienne, qui m’encourage à continuer à travailler là-dessus. Merci beaucoup.
- Et tu as oublié d’ajouter : gratuitement. Parce qu’en plus, je ne gagne rien pour mes conseils.
- Bon, je vais glandouiller sur Internet.
- Ah, bien sûr. Tu ne veux pas que je te donne des conseils. Ce que tu veux, c’est quelqu’un qui te dise que tu es merveilleux et que tout ce que tu penses est génial. Tu sais quoi, tu ne veux jamais entendre la vérité. Et quand je te dis tes quatre vérités, tu files te déconnecter la tête sur Internet. Vas-y, vas-y. Mais avant de te lobotomiser avec ta petite machine, écoute-moi bien : comment ferais-tu pour vivre avec le sentiment de culpabilité si je n’étais pas là, hein ? Ingrat.
C’est toujours pareil. Mais cette fois, c’est fini. C’est terminé. C’est la dernière fois. Je fous le camp et tu ne m’imagineras plus jamais. Tu vas devoir aller demander conseil à un psychologue. Et eux, ils sont loin d’être gratuits, ah !
Quoi ? Qu’est-ce que tu dis ? Une pédale pour la guitare ? Sur Leboncoin ? Pas cher ? Vraiment ? Tu as besoin de mon aide pour te décider ?
OK, j’arrive, attends.
Ah, les efforts qu’il ne faut pas faire pour le développement de la culture !